martes, 28 de septiembre de 2010

¿ ÁNGELES, DÓNDE?


En algunos medios de comunicación y por "otras vias" he podido constatar que hay cristianos que niegan la existencia de los ángeles, tal y como lo enseña la Iglesia.
Hoy quería dar a conoce a estos amigos que Dios nos ha regalado y cuya existencia es una verdad de fe.
La existencia de seres espirituales, no corporales, que la Sagrada Escritura llama habitualmente ángeles, es una verdad de fe.
El testimonio de la Escritura es tan claro como la unanimidad de la Tradición.
Quiénes son los ángeles:
Con todo su ser, los ángeles son servidores y mensajeros de Dios. Porque contemplan "constantemente el rostro de mi Padre que está en los cielos", son "agentes de sus órdenes, atentos a la voz de su palabra".

En tanto que criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad: son criaturas personales e inmortales .
Superan en perfección a todas las criaturas visibles.
El resplandor de su gloria da testimonio de ello.

Cristo es el centro del mundo de los ángeles. Los ángeles le pertenecen: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles..." (Mt 25, 31). Le pertenecen porque fueron creados por y para El: "Porque en él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él" (Col 1, 16). Le pertenecen más aún porque los ha hecho mensajeros de su designio de salvación: "¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?".
Desde la creación (cf Jb 38, 7, donde los ángeles son llamados "hijos de Dios") y a lo largo de toda la historia de la salvación, los encontramos, anunciando de lejos o de cerca, esa salvación y sirviendo al designio divino de su realización: cierran el paraíso terrenal, protegen a Lot, salvan a Agar y a su hijo, detienen la mano de Abraham, la ley es comunicada por su ministerio, conducen el pueblo de Dios, anuncian nacimientos y vocaciones, asisten a los profetas, por no citar más que algunos ejemplos. Finalmente, el ángel Gabriel anuncia el nacimiento del Precursor y el de Jesús.

De la Encarnación a la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y del servicio de los ángeles. Cuando Dios introduce "a su Primogénito en el mundo, dice: 'adórenle todos los ángeles de Dios". Su cántico de alabanza en el nacimiento de Cristo no ha cesado de resonar en la alabanza de la Iglesia: "Gloria a Dios...". Protegen la infancia de Jesús, sirven a Jesús en el desierto, lo reconfortan en la agonía, cuando E1 habría podido ser salvado por ellos de la mano de sus enemigo como en otro tiempo Israel. Son también los ángeles quienes "evangelizan" anunciando la Buena Nueva de la Encarnación, y de la Resurrección de Cristo. Con ocasión de la segunda venida de Cristo, anunciada por los ángeles, éstos estarán presentes al servicio del juicio del Señor.

De aquí que toda la vida de la Iglesia se beneficie de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles.
En su liturgia, la Iglesia se une a los ángeles para adorar al Dios tres veces santo; invoca su asistencia la liturgia de difuntos, o también en el "Himno querubínico" de la liturgia bizantina y celebra más particularmente la memoria de ciertos ángeles (S. Miguel, S. Gabriel, S. Rafael, los ángeles custodios).
Desde su comienzo a la muerte, la vida humana está rodeada de su custodia y de su intercesión. "Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida".
Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios.
Mañana 29 de septiembre es el día que la Iglesia dedica a los Arcángeles : San Miguel, San Gabriel y San Rafael y hablaremos un poco más de este tema.
¡Y no olvideis orar a vuestro Ángel custodio!
Paz y bien hermanos



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