domingo, 14 de diciembre de 2014

¿POR QUÉ EL PADRE PÍO?


En Agosto del 2012, tuve la oportunidad de visitar Pamplona, estábamos hospedados en Olite, por lo que nos desplazamos para visitar la ciudad. Y como siempre voy un poco de la mano de Dios, allí mismo me dejó, en las mismas puertas de la Parroquia de San Antonio de Padua de Pamplona.

Como Franciscano de corazón, me sentí atraído y decidí visitar aquella Iglesia capuchina. Allí estaban los dos; a un lado la figura de mí querido Padre Pío de Pietrelcina y al otro, mi santo en la tierra; “Fray Elías Cabodevilla”.  No creo en las casualidades y por tanto esta no lo era.  Fray Elías estaba oficiando Misa cuando llegamos. Observamos la Iglesia detenidamente y nos topamos también con un Cristo maravilloso, situado en una pequeña y recogida capilla.

Fray Elías ya nos había visto y al terminar nos enseñó todo aquello, incluso una imagen de Padre Pío “secreta” que no me dejó fotografiar por los derechos de autor y cosas de  esas, de un artista al que le habían hecho un encargo.

Después en un despachito tuvimos la ocasión de hablar con él. Yo le plantee una pregunta, Padre, me preguntan en Valencia ¿Por qué tiene que ser el Padre Pio mi santo más querido y no otro? Unos me hablan de San Roque, de Santa Teresa, de San Vicente, de San Blas, y muchos más. Fray Elías, que ahora goza de la presencia de Dios en el Cielo; me dijo:  “Al igual que en una noche estrellada miramos al cielo y vemos millones y millones de diminutas estrellas brillar, si no nos fijamos en una sola no podremos gozar de su belleza, de sus destellos y de su pureza, pues del mismo modo pasa con los santos y santas, hay millones de ellos, pero aquellos que se fijan en uno sólo,  pueden verdaderamente conocer su vida,  sus carismas y sus obras.”

Padre Pío es esa estrella en la noche que ilumina mi sendero y me lleva a Jesús.

No pude conocer mejor a este Santo de Dios llamado Elías, pero me dejó esta reflexión que siempre comparto cuando alguien me pregunta, ¿Porque elegiste al Padre Pío?

Antonio Sierra 2014


lunes, 8 de diciembre de 2014

PADRE PÍO Y NUESTRA AMATXU DE BEGOÑA



Cierto día llegó a mis oídos que daban una conferencia en Bilbao sobre la figura del P. Pío. Confieso que no me prodigo mucho en estos eventos, pero el caso es que ese día me sentí atraído por alguna razón.
Acudí al acto, el conferenciante era el padre capuchino D. Elías Cabodevilla Garde. Me llamó la atención que permaneciera toda la conferencia con los ojos cerrados dando fechas, citas, etc., y todo ello sin papel alguno.
Del relato que hizo, resonó en mí y lo sigue haciendo hoy en día, el sufrimiento, toda una vida marcada por las llagas y el dolor, Cristo lo había asociado a su pasión. Y digo que me resonó porque un servidor, a pesar del dolor que hay hoy en día en el mundo, no sé por qué pienso que es época de resurrección, de vivir la alegría de Cristo resucitado que, por decirlo de algún modo, ha de ir adueñándose paulatinamente y por difícil que parezca de este nuestro querido mundo.
Terminada la conferencia marché sin hacer caso alguno a los diversos libros que se exponían sobre la vida del santo.
Pasados unos meses, sentí la necesidad de comprar el libro “Padre Pío”, de Jose María Zavala. Leí su vida junto a diversos testimonios sobre gracias recibidas por su intercesión.
También sucedió por aquel entonces, que el grupo de oración de los jesuitas al cual pertenecía se disolvió a la vez que se constituía el primer grupo de oración del P. Pío en Bilbao, concretamente en la iglesia del Carmen gracias al ímpetu de Amaya y bien secundada por Loli quien a la postre fue la organizadora de otro grupo en la iglesia de Sta. Teresa en Baracaldo.
Acepté gustoso la invitación participando de esta nueva andadura, hasta que pasado un tiempo sentí que había que formar un grupo en la Basílica de Nuestra Sra. de Begoña, bajo el amparo de la madre de este nuestro querido pueblo.
Allá, en la primavera, di el primer paso, solicitando al párroco poder reunirnos en los locales de la Basílica para poder orar. La negación fue la respuesta que obtuve.
Pasado el verano llegaron buenas noticias, habían cambiado al párroco. Presentando una nueva solicitud, ésta se resolvió con rapidez de forma satisfactoria, con lo cual ya sólo quedaba convocar a todo aquél que quisiera formar parte del grupo de oración.
Guiado por la providencia, y ayudado durante todo el proceso por las oraciones de los miembros de los otros grupos, se organizó el acto inaugural para el lunes 7 de octubre del 2013, día en que se celebra la Virgen del Sto. Rosario y a cuatro días del día de la festividad de la Amatxu. Presidió el acto el padre Elías, el cual en un principio hizo una exposición a los asistentes de la figura del P. Pío.
Curiosamente otro santo Padre con el mismo nombre que nuestro santo, el Papa San Pío X, fue quien declaró canónicamente patrona de Bilbao y Vizcaya en 1903, a Ntra. Sra, de Begoña.
Retomando el tema, durante la conferencia inicial previa al encuentro de oración, hubo varias de las personas asistentes que vieron al P. Pío presente en la sala. Una de ellas en concreto me dijo al salir: “¡Qué imágenes más bonitas del P. Pío habéis proyectado en la pantalla!” (este acto se realizó en un salón de actos). Le contesté: “Amiga mía, no hemos proyectado nada”.
Antes de concluir este apartado y para hacer honor a la verdad, quiero manifestar que todos estos pasos fueron bien vistos y respaldados por el Sr. Obispo y su secretario, a los que quiero dar las gracias en nombre de todo el grupo.
Sirva este testimonio para dar gracias a Dios por llevarnos de la mano tanto de la Madre María como del santo P. Pío que su vida le entregó.

Miguel Angel Cuesta Cerrato