miércoles, 15 de diciembre de 2010

¿TENEMOS QUE ESPERAR A OTRO?

Nos hemos ilusionado muchas veces, y muchas fue en falso. Perseguimos un deseo que parecía hiba a darnos la felicidad -era un trabajo de ensueño, una casa nueva, un premio insospechado-.
Todo sin embargo nos ha ido defraudando y nos ha dicho: no es esto, no es esto. Y la esperanza tozuda reemprende el camino, se empeña en esperar...
¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? La desolación de Juan el Bautista en la cárcel, nos enseña a distinguir la esperanza falsa de la verdadera, aquella que no defrauda.
Hay esperanzas de brote y esperanzas de fruto. Las primeras son mensajeras de novedad. Ha nacido una nueva flor, un pequeño milagro en el desierto. Hay una epifanía de luz, de frescura, que nos anima a emprender de nuevo el camino. Se ha prendido la chispa de la ilusión.
Pero esta no es la esperanza definitiva. Puede ser flor de un día que luego no lleve fruto sabroso. Toda esperanza comienza siendo brote; sólo la verdadera es capaz de convertirse en fruto. He aquí porqué la paciencia es un ingrediente necesario de la esperanza.
"¿Tenemos que esperar a otro?" preguntan los discípulos de Juan a Jesús. "Yo soy el Señor, no hay otro". El pueblo de Israel sufría en aquel momento una gran crisis. Desterrado, debía aprender a descubrir en su Dios al Dios Creador, al Dios que está por encima de todos los dioses, que sigue siendo Dios aunque su templo y su bandera hayan sido vejados.
La esperanza del fruto nace entonces, al grito de "no hay otro". Lo aprende también la embajada del Bautista. La esperanza de Jesús nace en la pobreza de quienes se saben ciegos y dejan que la luz les alumbre por dentro. Por eso responde el Maestro: los pobres son evangelizados.
No hay que esperar a otro, pero sí hay que seguir esperándolo a Él, aguardando a que entre en ti y te vaya haciendo crecer hacia Sí. Esta es la esperanza que no defrauda, pues Dios ha derramado su amor en nuestros corazones para hacerse nuestro amigo, y es de los amigos de quien más se espera.

Paz y bien hermanos.

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