El Legado de Juan Pablo II
Para finalizar este apartado, es de justicia decir que en el camino del Padre Pío hacia los altares, el Papa Juan Pablo II ha tenido una parte muy especial.
Más allá del protocolo pontificio
Y no me refiero a los momentos en los que es necesaria la actuación del Sumo Pontífice; también en otros momentos en los que, respetando escrupulosamente todas las exigencias de la legislación actual de la Iglesia, ha sabido impulsar la marcha hacia delante del proceso.
Recuerdos imborrables
Es sabido que Juan Pablo II guarda como recuerdos imborrables relacionados con el Padre Pío:
El primer encuentro: 1948
Que en 1948, recién ordenado sacerdote, se confesó con el Padre Pío y participó en la misa que celebró en un altar lateral de la iglesia de Capuchinos de San Giovanni Rotondo.
La intercesión durante el Concilio: 1962
Que el 17 de noviembre de 1962, durante el Concilio Vaticano II en el que participaba como arzobispo de Cracovia, le escribió una breve carta para pedirle una oración por una madre de 4 hijas de 40 años de Cracovia, en Polonia.
Durante la última Guerra Mundial, esta mujer había estado 5 años en un campo de concentración en Alemania y se encontraba en gravísimo estado de salud y en peligro de muerte a causa de un cáncer. El motivo de la carta era pedir que, por intercesión del Padre Pío, la Virgen y Dios tuvieran misericordia de ella y de su familia.
El agradecimiento por el favor recibido
El 28 del mismo mes, le comunicó también por escrito que la señora de Cracovia, madre de cuatro muchachas, el día 21 de noviembre, antes de la operación quirúrgica, había recuperado de forma imprevista la salud.
"Sean dadas gracias a Dios y a ti, venerable padre. Te doy las gracias en nombre de ella, del marido y de la familia."
El centenario y el sucesor de Pedro
Que el 23 de mayo de 1997, en el centenario del nacimiento del Padre Pío y vistiendo la sotana blanca de los sucesores del apóstol Pedro, se arrodilló ante la tumba del primer sacerdote estigmatizado.
Nos estimula con su ejemplo
Así reza el Prefacio II de los Santos del Misal Romano: "Porque mediante el testimonio admirable de tus santos fecunda sin cesar a tu Iglesia con vitalidad siempre nueva, dándonos siempre pruebas evidentes de tu amor. Ellos nos estimulan con su ejemplo en el camino de la vida y nos ayudan con su intercesión.
Llamada a la conversión
Si, como dijo el Papa Benedicto XV: "El Padre Pío es uno de esos hombres extraordinarios que Dios manda de vez en cuando para convertir a los hombres", en las enseñanzas y en los ejemplos del santo de Pietrelcina, hemos de escuchar las llamadas del Señor a la conversión y a una vida cristiana auténtica.
Para concretar más esas llamadas a la conversión, podemos fijarnos en los mensajes de las seis peticiones que Juan Pablo II dirigió al "humilde llamado Padre Pío" en la homilía de la canonización, que ya hemos transcrito y que en parte ya había presentado en la homilía de la beatificación, al invitarnos a la oración, a recurrir al sacramento de la Penitencia, al amor fraterno y a amar y venerar a la Virgen María.
Continuará...
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Es verdaderamente emocionante profundizar en la conexión espiritual entre los santos y los sucesores de Pedro. Este relato nos muestra que la relación de Juan Pablo II con el Padre Pío no fue solo institucional, sino una vivencia personal de fe y confianza en la intercesión divina. Los hechos de 1948 y 1962 nos recuerdan que, antes que Papa y Santo, fueron dos hombres de oración unidos por el bienestar del prójimo.
ResponderEliminarComo bien señala el texto, el testimonio del Padre Pío es un estímulo constante para nuestra propia conversión. Su legado nos invita a redescubrir la fuerza de la oración y la importancia del sacramento de la Penitencia en nuestra vida diaria.
Quedamos a la espera de la continuación para seguir profundizando en este camino de fe.