domingo, 11 de enero de 2026

馃寠 El Bautismo: Nuestra liberaci贸n frente al abuso de poder

 


El Bautismo es el sacramento que nos libera del pecado y  la muerte. Nos eleva a una dignidad alt铆sima. No somos criaturas sin valor a merced del capricho de nadie. Por el Bautismo, Dios nos hace hijos propios en el Hijo. No somos extra帽os ni invitados: somos de Su misma familia, con Su mismo Esp铆ritu y coherederos de Su Reino.

Es fundamental recordar esto frente al clericalismo, porque ninguna persona, ya sea un sacerdote o un laico, tiene derecho a hacerte sentir inferior. Nadie tiene permiso para insultarte, tratarte de forma brutal o hacerte creer que no vales nada. Quien usa su posici贸n para humillar, est谩 abusando de un poder que no le pertenece, porque en la familia de Dios todos somos hijos con la misma dignidad.

Somos hijos y herederos, y nuestra dignidad es innegociable:

  • Somos SACERDOTES: Porque nuestra vida es sagrada. Tienes una uni贸n directa con Dios que nadie puede menospreciar. Tu relaci贸n con el Padre es 铆ntima y personal.

  • Somos PROFETAS: El Esp铆ritu te da voz para denunciar el maltrato y la soberbia. No tienes por qu茅 aceptar el desprecio; tu dignidad te da la autoridad para exigir respeto y verdad.

  • Somos REYES: Eres heredero de un Reino de libertad. No eres esclavo de los juicios ajenos ni de estructuras que busquen someterte o anularte.

Que nadie te haga sentir peque帽o. El Bautismo nos hace ungidos, apartados y se帽alados para vivir en libertad. Escucha hoy la voz del Padre que se dirige a ti, sanando cualquier herida causada por el insulto:

«T脷 ERES MI HIJO»

Cree en tu libertad, reclama tu dignidad y camina con la paz de saber que eres de la familia de Dios. Tu valor es infinito y tu lugar en Su coraz贸n es intocable.


#grupo_de_oraci贸n_de_Padre_P铆o


1 comentario:

  1. "A menudo olvidamos que el agua del Bautismo no solo nos limpia, sino que nos empodera. Es doloroso ver c贸mo el clericalismo —ya sea de sacerdotes o laicos— intenta sofocar la dignidad de quienes somos hijos propios en el Hijo. Esta entrada es un recordatorio de que nuestra nobleza es divina: somos sacerdotes, profetas y reyes. Nadie, absolutamente nadie, tiene permiso para insultar o humillar a quien Dios ha revestido de Su propia gloria. Reclamemos nuestra libertad."

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