lunes, 23 de marzo de 2026

NOVENA ENTRADA: San Pío de Pietrelcina, un gigante en la fe con una misión grandisima

Hombre de oración

​Del Padre Pío se ha escrito: "El Padre Pío es un hombre hecho oración; es la definición que mejor le corresponde, como al Seráfico Padre"; y fueron muchos los que aprendieron de él la difícil e importante enseñanza de la oración.

La oración en su vida cotidiana 🛐

​El Padre Pío oraba para:

  • Prepararse a la Santa Misa y para dar gracias después de celebrarla.
  • Encontrarse con Dios: "En el estudio de los libros se busca a Dios, en la meditación se le encuentra", solía repetir.
  • Contemplar la vida y, sobre todo, la muerte de Cristo: "El alma cristiana no deja pasar un solo día sin meditar la pasión de Jesucristo", escribió en sus cartas de dirección espiritual.
  • Buscar alivio en sus continuos sufrimientos: "El mejor consuelo es el que viene de la oración", aconsejaba desde su experiencia personal de cada día.
  • Comprar las almas para Dios: "O le perdonas o bórrame del libro de la vida", gritaba a su Dios cuando había tenido que negar la absolución a algún penitente.
  • Implorar de Dios las gracias que le suplicaban sus devotos: "Mis oraciones, que tú me pides con insistencia, no te faltan nunca, porque no puedo olvidarme de ti que me costaste tantos sacrificios", escribía a uno de sus hijos espirituales.
  • Felicitar e invocar a la Virgen María, sobre todo en el rezo del rosario, que era su oración preferida y al que llamaba "su arma".
  • ​Se puede decir que orar fue la vocación del Padre Pío: "Yo quiero ser solo un pobre hermano que ora", confesó en cierta ocasión.


    Maestro de oración 🎓

    ​El Padre Pío fue un buen maestro de oración.

    • Invitó a orar: "Ora con constancia, con confianza y con la mente tranquila y serena".
    • Enseñó los frutos de la oración: "La oración es la mejor arma, es la llave que abre el corazón de Dios".
    • Aconsejó la oración insistente "ya que la insistencia pone de manifiesto la fe".

    Los "Grupos de Oración" 🌍

    ​Oró, durante muchos años, a mediodía y al atardecer, con los miles de peregrinos que llegaban cada día al Santuario de Nuestra Señora de las Gracias de San Giovanni Rotondo; y, para secundar las llamadas a la oración de Papa Pío XII, promovió, a partir de 1947 los "Grupos de Oración".

    ​A estos grupos los contempló como:

    1. "Un ejército de orantes", de personas que fueran "levadura" en el mundo con la fuerza de la oración.
    2. ​Encomendó la misión de ser "faros de luz y de amor en el mundo".

    ​Muy pronto se extendieron por Italia y por los cinco continentes; y tuvieron la suerte de que fueran para ellos la última Misa y la última bendición del Padre Pío, el día 22 de septiembre de 1968, pocas horas antes de su muerte, durante el Congreso Internacional que celebraban en San Giovanni Rotondo. 🕊️


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1 comentario:

  1. Esta entrada es un testimonio precioso que nos permite comprender que, para el Padre Pío, la oración no era un concepto abstracto, sino un diálogo de vida o muerte.
    ​Lo que más impacta de este texto es la radicalidad de su entrega: esa frase donde le grita a Dios "O le perdonas o bórrame del libro de la vida" revela el corazón de un hombre que no solo rezaba por los demás, sino que se ofrecía a sí mismo como moneda de cambio por la salvación de las almas.
    ​El texto también destaca una transición muy necesaria para el lector: el paso de la oración personal (ese "pobre hermano que ora") a la oración comunitaria. Al fundar los Grupos de Oración, el Padre Pío no solo dejó un legado de piedad, sino una misión activa. Definirlos como "levadura" y "faros de luz" nos recuerda que la oración, cuando es auténtica, siempre termina transformando el entorno y convirtiéndose en un servicio al mundo.
    ​Es, en definitiva, una hoja de ruta espiritual que nos enseña que la oración es, por encima de todo, la mejor herramienta para abrir el corazón de Dios.

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