La oración de intercesión no es un "yo quiero" constante. No es pedir por capricho ni intentar que Dios haga nuestra voluntad. Interceder es amar de rodillas.
Menos "yo", más "ellos": Es el momento de despojarnos de nuestras propias necesidades. Interceder es decirle al Señor: "Aquí estoy yo, no para pedir nada para mí, sino para sostener el dolor de mi hermano".
No es exigir, es confiar: Como en los Salmos, clamamos con fuerza, pero nos abandonamos a Su voluntad. No es una transacción, es una entrega.
El ejemplo de nuestros hermanos mayores: El Padre Pío y Fray Elías Cabodevilla Garde no pedían desde el egoísmo; pedían desde el sacrificio. Ofrecían su vida entera para que otros encontraran la luz.
Un clamor que ya es acción de gracias: Oramos con la certeza de que, mientras pedimos, Dios ya está actuando. Esa confianza es la que nos da la paz.
¡Únete a este clamor!
Te animo a que hoy no pidas nada para ti. Busca a alguien que esté sufriendo, a alguien que esté lejos, o simplemente a quien no tiene quién rece por él. Sé tú su puente. Conviértete en ese sacerdote que ofrece su día por la salvación y el consuelo de los demás.
#OraciónDeIntercesión #Clamor #Confianza #FeReal #GrupodeOracióndePadrePío #EsMiCasaMiCanal #FrayElíasCabodevillaGarde






