El hoy del Padre Pío comenzó a las 2:30 del 23 de septiembre de 1968, cuando entró en el tiempo sin tiempo de la vida eterna. Si en la vida se encontraban por millares las personas que viajaban hasta San Giovanni Rotondo en busca del Padre Pío, en el momento mismo de su muerte, como se ha dicho antes, comenzó a cumplirse su anuncio profético que, si cambiamos ligeramente sus palabras, suena así:
"Atraeré más personas de muerto que en vida".
La devoción y los estigmas
En vida, sobre todo desde que se divulgó la noticia de los estigmas en sus manos, pies y costado —que, como se ha dicho, los recibió el día 20 de septiembre de 1918—, hombres y mujeres se apretujaban y esperaban durante horas a que se abrieran las puertas del templo para asistir a la misa del Padre Pío.
Desde el año 1950, para confesarse había que pedir vez y esperar a veces más de 15 días, aunque dedicaba a este ministerio 15 y más horas diarias. En la muerte del Padre Pío, el día 23 de septiembre de 1968, hubo que retrasar 4 días la fecha del entierro para dejar a los fieles venerar sus restos mortales, y a la misa funeral asistieron más de 100.000 personas.
Expansión del Santuario
En la actualidad, la tumba del Padre Pío es visitada por más de 7 millones de peregrinos al año, llegados de todo el mundo. El grandioso Santuario de Santa María de las Gracias de San Giovanni Rotondo, inaugurado el día 1 de julio de 1959 (9 años antes de la muerte del fraile capuchino), es desde hace tiempo del todo insuficiente.
Por ello, ha habido que construir la Iglesia de San Pío de Pietrelcina, inaugurada el 1 de julio del 2004, la mayor del mundo católico después de la Basílica de San Pedro de Roma, para acoger adecuadamente a los fieles que desean participar en la Eucaristía, celebrar el sacramento de la Reconciliación o participar en otras funciones sagradas, y para atender lo mejor posible todos los deseos legítimos de los peregrinos y de los que piden información por carta, teléfono u otros medios.
Servicios de acogida y atención
Los Capuchinos han ido organizando el servicio de acogida y de orden en los lugares de culto a través de diferentes áreas:
- La Sala del Peregrino: En la que se atiende y anotan encargos de misas, fechas de matrimonios, petición de oraciones, donativos y la suscripción a la revista "La voz del Padre Pío" en sus diversas ediciones.
- La Oficina del Peregrino: Se encarga de las visitas guiadas a los grupos que lo solicitan; a los que, en el momento de inscribirse estas líneas, ofrecen además de las explicaciones oportunas, momentos de oración a lo largo del recorrido y también, si se desea, en el Eremo y en la Huerta del Padre Pío, en italiano, inglés, francés, alemán, español, portugués y polaco.
- El Centro de Llamadas: Que responde por teléfono, por carta o por otros medios en las lenguas ya citadas.
- El Término del Peregrino: Que recorre las calles de San Giovanni Rotondo deteniéndose en los lugares que tienen una relación especial con el santo de Pietrelcina.






