miércoles, 18 de marzo de 2026

​"SÉPTIMA ENTREGA: La Santa Misa del Padre Pío, un misterio de amor"


SEPTIMA ENTREGA

A la luz de las palabras del Papa Pablo VI

El Papa Pablo VI, el 20 de febrero de 1971, hablando al ministro general y a los consejeros generales de los Capuchinos, después de presentarles el estilo de vida que les propone la Iglesia y de animarles con estas palabras:

​"Se realizará en vosotros el milagro que se realizó en el Padre Pío. ¡Mirad qué fama obtuvo! ¡Qué clientela mundial reunió junto a sí", y de preguntarse: "¿Pero, ¿por qué?¿Tal vez porque era un filósofo? ¿Porque era un sabio? ¿Porque tenía medios a su disposición?".

​Hizo un sencillo, breve y profundo retrato del Padre Pío: "Celebraba la misa humildemente, confesaba de la mañana a la noche y era, aún si difícil de admitir, el verdadero representante de los estigmas de nuestro Señor. Era hombre de oración y de sufrimiento".

Celebraba la misa humildemente. 

El Padre Pío deseó ardientemente ser sacerdote, sobre todo para renovar en la Santa Misa, el sacrificio de Cristo en la Cruz. Desde su ordenación sacerdotal, el 10 de agosto de 1910, hasta su muerte, el 23 de septiembre de 1968, pudo celebrar la Santa Misa durante algo más de 58 años.

​La misa del Padre Pío, desde las primeras que celebró en su pueblo natal, era muy larga. Su amigo y paisano, también sacerdote, Don Orlando, escribe en su diario: "Su misa era tan larga que la gente la evitaba; estando pendientes como estaban de los trabajos del campo, no podían permanecer durante tantas horas en la iglesia, en oración, como él".

Don Leandro Lingua, que asistió, un día cualquiera, en San Giovanni Rotondo, a la Misa del Padre Pío, escribe así: "Da principio la Santa Misa dura exactamente una hora y tres cuartos...". En los años en que tuvo que celebrar en privado, pocas veces duraba menos de 3 horas. Sólo cuando los superiores le sugirieron una celebración más breve, si los éxtasis u otros arrobamientos místicos no se lo impedían, el Padre Pío lograba terminar en 30 o 35 minutos.

​¿Por qué una misa tan larga?; ¿acaso por exhibicionismo? Escuchemos a los mismos testigos. Don Orlando escribe: "Su misa era un misterio incomprensible". Y don Leandro Lingua: "Nunca he visto a un sacerdote celebrar con tanta devoción la Santa Misa; Desde el primer momento en que hace la señal de la cruz, y en toda la celebración, se ve que está participando plenamente, con toda la emoción vital posible, en el misterio de la Pasión de Cristo".

​Que la misa del Padre Pío tenía un "algo especial", lo hace patente el hecho -antes recordado- de que tantas personas, de todo el mundo, se agruparan cada día ante la iglesia de San Giovanni Rotondo y esperaban durante horas para participar en la Misa de este scerfote capuchino; y lo confirman estas palabras del Arzobispo de Milán, Cardenal Montini, más tarde Pablo VI: "Si no encontraras lugar adecuado donde colocar al Padre Pío, traédmelo a Milán; "Si no encontráis lugar  adecuado donde colocar al Padre Pío, traédmelo a Milán; estoy seguro de que su misa traería a mi diócesis más fruto que toda una gran misión".

​El Padre Pío, que invitaba a los fieles a participar asiduamente en la Santa Misa, enseñó con claridad el modo de hacerlo: "Como la oyeron la Santísima Virgen y las piadosas mujeres; del mismo modo, a ser posible, que el apóstol San Juan".

​Al celebrar la Misa, el Padre Pío unía sus sufrimientos a los del Salvador y recogía los frutos de la Redención para repartirlos luego a los hombres en sus consejos, en sus exhortaciones y, sobre todo, en el Sacramento de la Reconciliación.

Continuará...


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