miércoles, 18 de febrero de 2026

LA SUPERACIÓN DEL CLERICALISMO


​El documento de la sinodalidad nos invita a una transformación profunda: pasar del control a la corresponsabilidad real. Esto no es posible si no existe una aceptación mutua entre el clero y los laicos.

​1. Aceptación mutua y carismas

​La corresponsabilidad nace cuando el sacerdote y el laico se reconocen como iguales en dignidad.

​Acoger y acompañar: El papel del clero no es el de un jefe que supervisa, sino el de alguien que acoge y acompaña los carismas que el Espíritu ya ha puesto en los laicos.

​Dejar desarrollarse: Cada persona tiene un "punto" o una vocación específica. Superar el clericalismo significa permitir que cada laico se desarrolle plenamente en su área sin que nadie le ponga frenos innecesarios.

​2. Colaboración y ayuda mutua

​No se trata de dos bandos trabajando en paralelo, sino de una ayuda mutua.

​El sacerdote aporta su ministerio de unidad y acompañamiento.

​El laico aporta su visión, su profesionalidad y su vida en el mundo.

​Cuando hay respeto, la inmovilidad desaparece porque el laico se siente seguro para actuar y el sacerdote se siente apoyado en su misión.

​3. El respeto como base

​El clericalismo muere donde nace el respeto por la identidad del otro.

​No a la clericalización: Respetar al laico es no querer convertirlo en clérigo.

​No al control asfixiante: Respetar al laico es confiar en su capacidad de ejecutar acciones y liderar proyectos sin una vigilancia constante.

​Esta es la clave: ser una comunidad donde se respeta el lugar de cada uno, donde el sacerdote acompaña y el laico crece y actúa con libertad.

​#lavozdeloslaicos #sinodalidad #grupodeoracióndepadrepío

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